
Encuesta en EEUU
La locura del boom smartphone ha llegado a sus topes máximos, sin parangón en la historia del vínculo entre hombre y técnica. Es que en la actualidad aquello que parece ser menos sacro, menos religioso, más sujeto al cambio y al acaso, se vuelve inesperadamente y por un vuelco del destino en su otro, en lo más teológico, mágico, fetichizado. Es así que ocurre clo que alguna vez Marx llamó “fetichismo”, esto es: otorgarle a una cosa el valor de una entidad superior, transmundana. Lo sublunar queda atado a lo solar. Extraña inversión, no creen?
El retorno de la actitud pasiva, ritualizada, cultual con respecto a los gadgets y dispositivos varios se observa en los resultados de una encuesta realizada en Estados Unidos, cuyos resultados creemos que pueden ser universalizados y generalizados al resto de la sociedad occidental. En esa encuesta se les daba a elegir a los encuestados por dos opciones excluyentes: o bien usaban su smartphone sin problemas y sin tener relaciones sexuales, o bien tenían relaciones sexuales pero a condición de no usar más sus equipos móviles.
¿Adivinan cuál fue el porcentaje mayoritario de respuestas? Yo hubiera dicho que la gente prefiere satisfacer el mayor deseo que presuntamente los hombres tienen: a saber, tener sexo; sin embargo, ocurre que en nuestros días el sexo está devaluado. Aparece en todas partes, y su obscenidad deserotiza.
Por el contrario, los deseos y las energías se han sublimado de manera represiva en el consumo de gadgets y smartphones, en donde el consumo dirigido e impuesto desde arriba nos hace preferir el sometimiento a la liberación.
